El Departamento de Estado de Estados Unidos impuso una serie de sanciones económicas contra la milicia paramilitar iraquí Kataib Hezbollah, así como contra sus redes financieras aliadas y el grupo libanés Hezbollah. Las medidas regulatorias, enmarcadas dentro de la denominada Operación Marginado Económico, buscan debilitar los canales de financiamiento que sostienen la influencia estratégica y militar de Irán en la región de Oriente Medio.
El portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, señaló que estas facciones operan como instrumentos directos del gobierno iraní para promover la desestabilización en Irak y Líbano. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, las actividades de esta organización —considerada formalmente como un grupo terrorista por Washington— representan una amenaza directa para el personal diplomático, las instalaciones militares internacionales y la estabilidad de los flujos energéticos globales.
Por su parte, Kataib Hezbollah, reconocida como una de las facciones más fuertemente armadas en territorio iraquí, rechazó de manera explícita las órdenes del gobierno de Bagdad para el desarme de los grupos paramilitares. La cúpula de la organización reafirmó su intención de conservar sus arsenales y continuar desarrollando sus capacidades militares bajo el argumento de mantener sus «armas de resistencia».









