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El gobierno del presidente Donald Trump ordenó a las empresas contratistas detener la perforación de pozos de agua subterránea en Nuevo México, luego de que ganaderos locales advirtieran que la extracción masiva de agua para la fabricación de concreto pone en riesgo la supervivencia de su ganado en medio de una severa sequía.

La medida fue comunicada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), entidad que supervisa la construcción de la barrera presupuestada en 46 mil millones de dólares. La decisión responde a la presión de productores de la zona y de la Oficina del Ingeniero Estatal de Nuevo México, organismo que denunció que al menos ocho pozos fueron perforados de forma ilegal en tierras federales sin los permisos requeridos. Aunque la CBP se comprometió a coordinar una estrategia hídrica junto con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), persiste la preocupación entre los propietarios debido a que no se ha aclarado si se extraerá agua de los pozos que ya fueron construidos.