Cientos de efectivos militares estadounidenses arribaron al sector del Valle del Río Grande, en Texas, para integrarse formalmente a la denominada Operación Resolución Unificada, un despliegue operativo conjunto destinado a reforzar la vigilancia perimetral y respaldar las tareas tácticas de la Patrulla Fronteriza (CBP) frente al incremento de actividades vinculadas a los cárteles del narcotráfico.
La movilización de personal castrense y agentes federales escaló a un nivel de máxima alerta tras confirmarse un ataque armado contra elementos de la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG), quienes reportaron haber recibido disparos directos por parte de presuntos integrantes del crimen organizado mientras realizaban labores de patrullaje fluvial sobre la línea divisoria.
A la par del fortalecimiento del cerco territorial, mandos de la Patrulla Fronteriza advirtieron sobre la diversificación tecnológica empleada por los grupos delictivos para vulnerar la seguridad limítrofe. De acuerdo con fuentes operativas de la corporación, el uso no autorizado de aeronaves no tripuladas representa actualmente una de las mayores amenazas en la franja, al ser utilizadas de forma constante para espionaje sobre las posiciones de las fuerzas de seguridad y el trasiego transfronterizo.













