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Un reporte publicado este jueves por el Migration Policy Institute revela que la administración del presidente Donald Trump se encamina a expulsar a unas 660 mil personas durante el último año fiscal. El incremento responde al despliegue de miles de millones de dólares otorgados por el Congreso para reforzar los arrestos en todo Estados Unidos, lo que representa un alza respecto a las 620 mil deportaciones registradas en el primer año de su segundo mandato.

A pesar del aumento en los operativos de control migratorio, las cifras actuales se ubican por debajo del objetivo de un millón de expulsiones anuales que prometió el gobierno al recibir el presupuesto extraordinario. Asimismo, los registros permanecen lejos del récord histórico del año 2000, cuando la administración de Bill Clinton contabilizó 1.86 millones de deportaciones en un solo periodo fiscal.

El análisis del instituto, fundamentado en datos obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información, contabiliza 980 mil expulsiones en los primeros 18 meses de la actual gestión. La publicación de estos reportes independientes ocurre tras la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de suspender la divulgación pública de sus métricas oficiales a principios del año 2025.

El informe atribuye la distancia entre las metas fijadas y los resultados reales a la creciente saturación en los tribunales de inmigración y a la diversidad de nacionalidades entre los detenidos. A diferencia de décadas anteriores, la procedencia variada de los migrantes complica los trámites de repatriación, lo que frena el ritmo de las ejecuciones de deportación en todo el país.