El Estadio Jalisco se convirtió en el escenario de una noche fatídica para el Guadalajara, luego de que Cruz Azul arruinara la fiesta rojiblanca al llevarse la victoria por 1-2 en condición de visitante. Con este resultado, La Máquina selló de forma definitiva su pasaje a la gran final del fútbol mexicano, sepultando de manera abrupta el sueño de Chivas de volver a pelear por un título de liga.
El compromiso arrancó con emociones intensas desde el silbatazo inicial, cuando Jeremy Márquez adelantó a los Celestes al minuto 4′ con un potente remate de larga distancia que batió las redes de Óscar Whalley. La respuesta local no se hizo esperar y, apenas dos minutos después, Omar Govea emparejó las acciones con un vistoso disparo cruzado fuera del área, obligando a Cruz Azul a redoblar esfuerzos ante un Whalley que lucía imponente con atajadas clave.
La resistencia del guardameta rojiblanco llegó a su fin en el complemento, exactamente al minuto 66′, cuando Agustín Palavecino sacó un zapatazo lejano que sufrió un desvío en Diego Campillo, dejando sin opciones al arquero y devolviendo la ventaja a la visita. Pese a que el Rebaño intentó reaccionar en el tramo final, la salida previa de Richard Ledezma y Efraín Álvarez mermó su volumen de ataque, facilitando que el arquero Kevin Mier controlara los pocos embates locales.
El triunfo de La Máquina no solo extendió a casi tres años su paternidad invicta sobre Guadalajara, sino que marcó un éxito en el banquillo celeste con el estratega interino Joel Huiqui. Al instalarse en la final tras solo siete compromisos en Primera División, Huiqui rompió una racha de tres años sin técnicos mexicanos en la instancia definitiva, castigando además la costosa mudanza de Chivas al Jalisco, donde perdieron un invicto local de 13 partidos bajo el mando de Gabriel Milito.









