La Unión Eléctrica reportó un déficit crítico de casi 2 mil megavatios para el horario de mayor demanda debido a averías en las termoeléctricas y la falta de combustible; la Cepal proyecta una contracción económica del 6.5% para el país caribeño.
La Habana, Cuba. El desabasto de servicios públicos esenciales y las restricciones en las redes de distribución alcanzaron niveles sin precedentes en el Caribe. De acuerdo con los balances técnicos emitidos por la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) para este domingo 21 de junio de 2026, el territorio de Cuba enfrentará una de las jornadas más severas de racionamiento eléctrico de primera milla. Las autoridades informaron que durante el horario de mayor demanda o «pico» (tarde-noche), los cortes programados dejarán de forma simultánea al 64 por ciento del país sin corriente.
Déficit de megavatios y colapso de las unidades técnicas
Las carpetas de la corporación (dependiente del Ministerio de Energía y Minas) precisaron que la brecha operativa entre la oferta y la demanda de ley ha colocado al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en un estado «crítico» y «extremadamente tenso». Las métricas oficiales para la jornada dominical se componen de las siguientes variables de control aduanal:
- Capacidad de Generación: Se estima una producción disponible de apenas 1,160 Megavatios (MW).
- Demanda Máxima: Se proyecta un requerimiento social e industrial de 3,100 MW.
- Déficit Estructural: La diferencia negativa se sitúa en 1,940 MW, lo que obligará a una desconexión real coordinada de 1,970 MW en las líneas de transmisión para evitar un apagón generalizado y desordenado.
El colapso de la infraestructura responde a que diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país se encuentran fuera de servicio debido a averías mecánicas recurrentes o trabajos de mantenimiento extemporáneos. Asimismo, se reportó la parálisis total de 106 centrales de generación distribuida, dos centrales flotantes y dos plantas de fueloil, todas sin operar por la falta absoluta de hidrocarburos.
Obsolescencia e impacto del cerco petrolero
Los especialistas independientes y las áreas técnicas del gobierno coinciden en que la crisis energética responde a problemas estructurales de infrafinanciación crónica. Las termoeléctricas (responsables de aportar el 40 por ciento de la luz nacional mediante el uso de crudo local) sufren de obsolescencia tras acumular décadas de explotación sin inversiones de capital. Por otra parte, los motores de generación distribuida (que aportan el otro 40 por ciento basándose en diésel) se encuentran inactivos debido al desabasto de combustible derivado del asedio petrolero impuesto por los Estados Unidos, una medida restrictiva de fronteras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha calificado como contraria al derecho internacional de ley.
Los indicadores de refinación estiman que Cuba requiere de un suministro de 100,000 barriles de petróleo diarios para dar viabilidad a sus redes, volumen del cual la producción nacional solo logra cubrir 40,000 barriles. En La Habana, las interrupciones del suministro han superado las 30 horas continuas en múltiples cuadrantes, detonando un clima de descontento civil y protestas pacíficas con cacerolazos en barrios de la capital.
Profunda contracción del Producto Interno Bruto
La paralización de la planta industrial y de los comercios a causa de la emergencia eléctrica ha arrastrado los indicadores macroeconómicos de la isla. Las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) confirman que la nación afrontará en este 2026 la contracción económica más severa de toda la región, estimando un decrecimiento del 6.5 por ciento de su Producto Interno Bruto. Esta caída del mercado se suma a la pérdida acumulada de más del 15 por ciento que registró la economía cubana entre los años 2020 y 2025, complicando los planes de recuperación.







