A raíz del sismo de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el occidente de Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella decretó el desastre de carácter nacional con el propósito de hacer frente a la tragedia.
La medida gubernamental se concretó al término de un encuentro de evaluación en la sala de crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), instancia donde se analizaron los daños severos concentrados principalmente en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío.
Esta figura de excepción otorga al jefe de Estado las facultades necesarias para implementar disposiciones extraordinarias frente a situaciones críticas que pongan en riesgo la estabilidad institucional, el orden social, la economía o el bienestar general de la nación.
Tras oficializar la declaratoria de emergencia, la administración central queda habilitada para emitir decretos legislativos orientados a superar la coyuntura y contener la propagación de los daños en todo el territorio colombiano.












