El gobierno de Corea del Sur anunció un plan para reforzar sus operaciones navales en las inmediaciones del estrecho de Ormuz mediante el envío de un avión de patrulla marítima P-8A Poseidon y un contingente adicional de 75 efectivos militares con base operativa en Omán. La medida busca fortalecer la vigilancia y proteger las rutas marítimas comerciales por las que transita el suministro energético hacia el país asiático, bajo una premisa explícita de carácter no bélico para evitar involucrarse en la confrontación armada abierta entre Estados Unidos e Irán.
El nuevo despliegue sujeto aún a la ratificación de la Asamblea Nacional surcoreana, ampliará el alcance de la Unidad Cheonghae, misión naval antipiratería que opera desde 2009 en el golfo de Adén. Con este refuerzo, el contingente alcanzará un total de hasta 395 uniformados y sumará capacidades especializadas en detección de explosivos y desminado subacuático. No obstante, las autoridades de Seúl precisaron que el radio de acción de las aeronaves y patrullas se mantendrá restringido a aguas abiertas al sur de Omán, sin sobrevolar territorio iraní, aguas territoriales de Teherán ni ingresar a la zona interna del estrecho de Ormuz.
La decisión responde a las crecientes presiones de Washington para que sus aliados internacionales asuman un rol más activo en la seguridad de los corredores petroleros, luego de que incidentes con minas marítimas y ataques a buques cisterna paralizaran el tráfico por el canal energético. El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, ha reiterado que el país no comprometerá tropas en operaciones que puedan derivar en una escalada directa con Teherán, buscando un equilibrio estratégico entre sus compromisos de defensa con Estados Unidos y la salvaguarda de su seguridad energética nacional.














