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Corea del Norte calificó como una provocación política las acusaciones del gobierno de Estados Unidos que la responsabilizan del robo de más de 6 mil millones de dólares en criptomonedas a Binance, una de las mayores plataformas de intercambio de activos digitales del mundo.

La respuesta fue emitida por Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong Un y una de las figuras más influyentes del gobierno de Pyongyang. En un pronunciamiento difundido por la Agencia Central de Noticias de Corea, KCNA, afirmó que Washington intenta presentar a su país como un Estado dedicado a la delincuencia informática y desacreditarlo ante la comunidad internacional.

Kim sostuvo que Estados Unidos atribuye a Corea del Norte distintos ataques cibernéticos sin ofrecer, desde su perspectiva, elementos suficientes para demostrar su responsabilidad. También advirtió que Pyongyang tendrá que reconsiderar algunos asuntos ante lo que describió como una actitud hostil de Washington, aunque no precisó qué medidas podría adoptar.

El señalamiento estadounidense fue publicado el 31 de octubre por el Buró Federal de Investigaciones, que atribuyó el ataque al grupo TraderTraitor, identificado por las autoridades como una organización de hackers respaldada por Corea del Norte. Según la investigación, los responsables comenzaron a convertir los activos robados principalmente en Ethereum, una criptomoneda que puede utilizarse para transferir y ocultar recursos.

Sin embargo, el presidente Donald Trump puso en duda que la participación norcoreana estuviera plenamente establecida. Al ser cuestionado sobre el caso, declaró que su gobierno seguía investigando y reconoció que todavía no sabía si Corea del Norte estaba involucrada.

El caso tiene una dimensión que rebasa el sector financiero. Especialistas en ciberseguridad advierten que los robos de criptomonedas se han convertido en una fuente de recursos para Corea del Norte, sometida a sanciones internacionales por sus programas nucleares y de misiles.

La disputa ocurre mientras Trump ha manifestado su disposición a reanudar el diálogo con Kim Jong Un. Por ahora, Pyongyang no ha respondido públicamente a esas propuestas, y el nuevo intercambio de acusaciones añade tensión a la relación bilateral.