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La segunda etapa de un cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX se estrelló este miércoles contra la superficie lunar tras permanecer un año y medio a la deriva en el espacio. El propulsor, una estructura de cuatro toneladas, colisionó a unos 8.700 kilómetros por hora cerca del cráter Einstein, en la cara visible del satélite natural. Aunque el impacto no representa peligro para la Tierra, los expertos señalan que el choque, derivado de una trayectoria orbital caótica tras agotarse el combustible del cohete, pone en evidencia los vacíos legales internacionales para regular los desechos cósmicos más allá de la órbita baja.

Pese al carácter accidental del evento, científicos de la NASA buscarán fotografiar el nuevo cráter mediante sondas lunares para analizar la composición del subsuelo excavado por la colisión. No obstante, especialistas en tráfico espacial advierten sobre la urgencia de establecer normativas globales de desecho seguro, ya que el incremento de futuras misiones hacia la Luna eleva exponencialmente el riesgo de accidentes sobre satélites activos o futuras instalaciones en la superficie lunar.