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Al menos cinco hospitales han sido cerrados bajo estrictas medidas de cuarentena en la región de Siberia tras registrarse un posible brote de peste, derivado de un accidente biológico en un centro de investigación médica. 

Los hechos ocurrieron luego de que Darya Shipilova, una técnica de laboratorio de 28 años, falleciera tras romper accidentalmente un tubo de ensayo que contenía muestras de Yersinia pestis viva, el agente causal de la peste, mientras manipulaba material en el Instituto Anti-Peste de Irkutsk el pasado 25 de septiembre. 

Ante el riesgo sanitario, las autoridades locales han desplegado protocolos de contención que incluyen la imposición obligatoria del uso de mascarillas en la planta de aluminio de Irkutsk, una de las instalaciones industriales más grandes de la zona, mientras unas 200 personas permanecen bajo estricta observación médica debido al periodo de incubación de la peste neumónica, el cual suele manifestarse entre cuatro y siete días después de la exposición.

La situación ha generado preocupación a nivel internacional, provocando que diversos legisladores en Estados Unidos exijan la suspensión temporal del tráfico aéreo comercial hacia y desde Rusia hasta que las autoridades sanitarias aclaren por completo el alcance de la contingencia. 

Expertos en salud pública recuerdan que los síntomas iniciales de esta variante de la enfermedad requieren una respuesta rápida y monitoreo constante para evitar la propagación del patógeno, por lo que los cercos sanitarios en los centros médicos afectados de Siberia se mantendrán activos mientras avanzan los protocolos de control epidemiológico.