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Christa Pike ha permanecido inconsciente y conectada a un respirador artificial en un hospital durante los cuatro días transcurridos desde el fallido intento de ejecución mediante inyecciones letales en Tennessee. Su pronóstico médico sigue siendo reservado y podría tardar un largo periodo de tiempo en conocerse con certeza, según informó su equipo legal. 

La reclusa, de 50 años y quien se convirtió en una de las mujeres más jóvenes en el corredor de la muerte tras ser condenada por el asesinato de una compañera en 1995, continúa hospitalizada bajo custodia policial mientras los médicos intentan depurar de su organismo una sobredosis del barbitúrico pentobarbita. 

Los defensores señalaron que el fármaco no cumplió con su cometido letal, pero le provocó graves quemaduras y ampollas en los brazos debido a su naturaleza cáustica.   En tanto, las decisiones médicas sobre su cuidado han quedado bajo la tutela de una persona designada mediante un poder notarial, quien ha optado por proteger estrictamente su privacidad. 

Stephen Ferrell, defensor federal adjunto y representante legal de Pike, indicó que hasta el momento no se tiene certeza de si la reclusa ha recuperado la consciencia ni de los sufrimientos físicos o mentales que pudo soportar durante el procedimiento. 

Ante este panorama inédito, la defensa ha solicitado formalmente al gobernador la conmutación de la pena de muerte por cadena perpetua, mientras las autoridades penitenciarias enfrentan repercusiones tras el fallido protocolo de ejecución.