Las autoridades penitenciarias de Colombia interceptaron a una paloma mensajera que había sido entrenada por grupos delictivos para transportar sustancias ilícitas al interior de un centro carcelario. El ave fue descubierta cuando intentaba aterrizar en uno de los patios de la prisión cargando un paquete adherido a su cuerpo, en cuyo interior se hallaron dosis de estupefacientes destinadas a la venta interna.
De acuerdo con los reportes de seguridad, el método de tráfico mediante aves adiestradas buscaba evadir los controles de revisión y escáneres ubicados en los accesos principales del penal. Los agentes de custodia de la cárcel notaron el vuelo irregular del animal, provocado por el peso excesivo de la carga, lo que facilitó su captura inmediata y el aseguramiento de la mercancía ilícita.
El empleo de animales para el contrabando de narcóticos refleja las estrategias del crimen organizado para internar drogas, teléfonos celulares y objetos prohibidos en las instalaciones de máxima seguridad. La Policía Nacional y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) reforzaron la vigilancia en los perímetros aéreos y patios para frenar estas modalidades delictivas.












