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La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, confirmó que la delegación de la Federación de Fútbol de Irán no pudo ingresar al país para asistir al 76º Congreso de la FIFA en Vancouver, tras la revocación de sus permisos migratorios. Aunque Anand describió el incidente como «involuntario», la decisión ha provocado una crisis diplomática a solo semanas del inicio de la Copa del Mundo 2026, evidenciando las tensiones políticas entre ambos países.

El incidente ocurrió en el aeropuerto de Toronto, donde la delegación encabezada por Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, fue retenida e interrogada por oficiales de inmigración. A pesar de contar con un Permiso de Residencia Temporal (TRP), las autoridades canadienses ejecutaron la revocación debido a los vínculos históricos de Taj con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), organización que Canadá designó formalmente como entidad terrorista en 2024.

En respuesta, la delegación iraní calificó el trato recibido como «inaceptable e insultante» para las fuerzas armadas de su nación y decidió regresar de inmediato a Teherán en el primer vuelo disponible hacia Turquía. Esta retirada del Congreso de la FIFA, reportada por la agencia estatal iraní Tasnim, subraya la postura firme de Irán ante lo que consideran un comportamiento ofensivo por parte de los funcionarios migratorios canadienses.

A pesar de este conflicto, la participación de la selección de Irán en el Mundial 2026 sigue en pie, con sus partidos de fase de grupos programados principalmente en sedes de Estados Unidos. No obstante, este suceso ha generado incertidumbre logística y política sobre la libre movilidad de oficiales y aficionados iraníes durante el torneo, lo que ha llevado a la FIFA a buscar garantías adicionales de seguridad para todas las delegaciones participantes.