Poca gente está consciente de que Groenlandia y Canadá comparten una enorme frontera marítima. La isla más grande del mundo es un territorio autónomo administrado por Dinamarca, lo que técnicamente convierte a Canadá en un vecino de Europa. Este hecho que parece irrelevante tiene de hecho, una enorme importancia.
Como es bien sabido, la administración Trump ha roto definitivamente con el orden geopolítico que inició la posguerra, sobrevivió a la guerra fría y potenció la globalización. La ruptura que provocó el gobierno estadunidense ha dejado a la mayoría de los países buscando respuestas a la nueva realidad mundial. Canadá y México, los dos vecinos de la potencia, estamos en una posición muy delicada por la enorme dependencia comercial respecto de ella, pero los dos países han adoptado actitudes diferentes.
El gobierno canadiense encabezado primero por Justin Trudeau y ahora por Mark Carney, se ha enfrentado con la dura realidad de que su aliado más cercano, del que depende para su protección y su viabilidad económica, no le brinda el trato privilegiado de antes. La respuesta de la administración Carney es intentar reducir la casi total dependencia de su país respecto de Estados Unidos. Su primera labor ha sido convencer a los ciudadanos canadienses de que su vecino y aliado ya no es confiable. Para ello, el Primer Ministro ha repetido una y otra vez en sus discursos, que los canadienses necesitan aceptar que su mejor amigo no lo es más. El 19 de abril dirigió un importante discurso a los canadienses en el que indicó el camino que Canadá debe seguir para lidiar con la nueva realidad.
Por otro lado, Carney se dedicó el primer año de su mandato a viajar por el mundo, incluyendo México, para fortalecer las relaciones, incrementar el comercio y la inversión con otros países y, en algunos casos, para estrechar los lazos de defensa de su país. A la fecha de este artículo, Carney ha llevado a cabo 19 viajes internacionales en los que ha visitado más de 30 países.
En el curso de sus viajes, Mark Carney pronunció un discurso muy relevante en el Foro Económico Mundial en Davos el 20 de enero de 2026. Ese discurso delinea la propuesta canadiense para navegar la nueva realidad geopolítica mundial, en la que Estados Unidos, cada vez más aislacionista, se retira poco a poco de sus compromisos en materia de defensa y reniega de su compromiso con el libre comercio. A ese discurso le han seguido varias intervenciones, conferencias de prensa con jefes de gobierno y artículos de opinión sobre el tema; el último de estos artículos de opinión escrito en conjunto con el Presidente de Finlandia, en The Economist[i]. En esas intervenciones y escritos, Carney aboga por lo que llama la estrategia de las coaliciones ad hoc o de geometría variable.
Pero tal parece que el Primer Ministro canadiense no se ha limitado ha exponer sus ideas públicamente y en celebrar acuerdos con diversos países en varias regiones del mundo. Carney, que fungió como Presidente del banco central durante el Brexit, tiene una marcada preferencia por Europa. Según un artículo en dos partes publicado en The Wall Street Journal (WSJ)[ii], Carney cabildeó activamente con jefes de gobierno europeos para que aceptaran la premisa de que Estados Unidos no es ya un aliado confiable (sobre todo en temas de defensa como miembro de la OTAN) y, en consecuencia, para que adopten medidas para reforzar la autonomía europea. En congruencia con su visión de coaliciones ad hoc, Canadá busca sumarse a las acciones de una Europa autónoma, especialmente en materia de defensa.
De acuerdo con la crónica de WSJ, algunos jefes de gobierno europeos se resistían a aceptar la necesidad de fortalecer su autonomía, por temor a las represalias del irascible Presidente estadunidense. No obstante, las amenazas disfrazadas de comentarios jocosos de adquirir Groenlandia, incluso mediante el uso de la fuerza, finalmente convencieron a los europeos de tomar en serio su propia defensa y el fortalecimiento de sus industrias estratégicas, como el desarrollo de inteligencia artificial y la producción de semiconductores.
El 23 de junio de 2025, Canadá firmó una Alianza de Seguridad y Defensa con la Unión Europea y posteriormente se convirtió en el primer país no europeo en integrarse al instrumento financiero Security Action for Europe (SAFE) en febrero de 2026. El objetivo de SAFE es “… proporcionar apoyo financiero a los Estados miembros con el fin de acelerar la preparación en materia de defensa, permitiendo inversiones urgentes e importantes en apoyo de la industria de defensa europea, con especial atención a la subsanación de deficiencias críticas en las capacidades.”
El Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y la Unión Europea, que entró en vigor provisionalmente en 2017[iii], pendiente de la ratificación de los Estados miembros, durante varios años se mantuvo en pausa. El Primer Ministro Carney ha invertido mucho capital político en convencer a los países reacios a ratificar, para que lo hagan. Un aumento en el comercio entre Canadá y la Unión Europea les permitiría a ambos diversificar su economía respecto de Estados Unidos.
A raíz de los pronunciamientos del líder canadiense, su acercamiento claro a Europa, sus coincidencias con jefes de Estado como Emmanuel Macron o Alexander Stubb de Finlandia, sus muestras de apoyo a Dinamarca en torno al tema de la soberanía de Groenlandia (Canadá abrió recientemente un consulado en Nuuk, la capital de la isla[iv] y según la prensa canadiense Carney considera el posible envío de tropas), la prensa y los analistas canadienses han comenzado a preguntarse si sería factible un eventual ingreso de Canadá a la Unión Europea.
En el momento actual, con el sistema de gobierno y la legislación canadiense, sus esquemas de comercio nacional y exterior, no es factible un ingreso a la Unión. Pero el Primer Ministro y algunos líderes europeos no descartan la idea a futuro. Carney ha declarado en varias ocasiones que Canadá comparte los valores fundamentales de la UE y que su país es “el más europeo de los no europeos”.[v] En un acto meramente simbólico, pero importante, Canadá participará el próximo año en el concurso musical europeo Eurovisión. La vecindad de Dinamarca con Canadá en Groenlandia anima a algunos analistas a declarar que no existe impedimento geográfico para su ingreso (de acuerdo con los documentos de la UE, sólo pueden ingresar países europeos). La mera solicitud de ingreso de Canadá a la UE provocaría un fuerte rechazo del Presidente Trump (o del mandatario estadunidense en turno), porque impactaría los múltiples tratados y lazos comerciales y de seguridad de Estados Unidos con Canadá.
Resta por ver si a mediano plazo, los esfuerzos de acercamiento de Carney a Europa y las repetidas amenazas veladas de Trump a Canadá provocan un distanciamiento irreversible entre los vecinos y si, eventualmente, podríamos ver a la UE extenderse grandemente por el Ártico y hasta las mismas puertas de Estados Unidos.
[i] Prepare for a world of ad hoc coalitions
[ii] The Canadian Who Steered Europe Away From the U.S. – WSJ y ‘There Is No Going Back’: The Inside Story of Europe’s Rupture With America – WSJ
[iii] EU-Canada Comprehensive and Economic Trade Agreement | Access2Markets
[iv] Inuit delegation in Greenland for opening of Canadian consulate has a message for Trump: ‘Back off’ | CBC News
[v] Mark Carney calls Canada ‘the most European of non-European countries’ | National Post
















