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La oposición política en Israel utilizó la victoria del Partido Demócrata en el Congreso de los Estados Unidos, donde obtuvo la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, como argumento central para forzar la salida del primer ministro interino, Benjamin Netanyahu. 

Líderes opositores como Yair Lapid y Yair Golan afirmaron que Netanyahu dilapidó décadas de respaldo bipartidista estratégico, luego de que el electorado estadounidense emitiera una dura reprimenda a la administración de Donald Trump impulsada por el descontento ante la guerra conjunta contra Irán y el envío de 4,000 millones de dólares anuales en ayuda militar.

El escenario de presión coincide con el inicio de las consultas del presidente israelí, Isaac Herzog, para encargar la formación de gobierno tras los comicios locales de la semana pasada, donde la coalición de derecha de Netanyahu perdió su mayoría parlamentaria pero impidió un camino directo a su rival, Gadi Eisenkot. 

La contienda por el poder se mantiene estancada en un complejo proceso de alianzas que podría tomar semanas o meses, bajo el riesgo latente de convocar a nuevas elecciones si ninguna de las facciones logra consolidar un gabinete.

Analistas de la Universidad de Tel Aviv advirtieron que el nuevo Congreso estadounidense profilado tras estas elecciones de mitad de mandato se perfila como el más hostil hacia Israel en su historia reciente. 

Aunque la política exterior recae principalmente en la Casa Blanca, la bancada demócrata alista mecanismos de supervisión presupuestaria y audiencias legislativas para condicionar el apoyo militar, lo que intensifica la urgencia de los sectores centristas israelíes por renovar el liderazgo en Jerusalén.