Este jueves, el Banco de Inglaterra elevó los tipos de interés hasta situarlos en el 4 por ciento, marcando el primer incremento en el costo del dinero en más de tres años. La determinación responde al reciente rebrote de las presiones inflacionarias, impulsado principalmente por el encarecimiento de los energéticos a raíz del conflicto bélico en Irán.
La resolución se adoptó en el seno del Comité de Política Monetaria con una amplia mayoría de 8 votos a favor frente a 1 en contra, al término de un cónclave de dos jornadas que coincidió con el desarrollo de las elecciones intermedias en Estados Unidos.
El gobernador del banco central británico, Andrew Bailey, justificó el ajuste financiero por las tensiones energéticas globales, aunque matizó que el movimiento «no debe interpretarse como el inicio de una larga secuencia de aumentos». No obstante, el funcionario advirtió: «Mientras no se resuelva el conflicto en Medio Oriente, tampoco parece probable que sea el último ascenso».
La decisión coincide con un repunte en el índice de precios al consumidor. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONS), la inflación interanual de septiembre escaló al 3.5 %, superando el 3.1 % anotado en agosto y alcanzando su cota más elevada en 11 meses. En paralelo, el indicador subyacente repuntó al 2.8 %, mientras que el sector servicios registró un alza de tres décimas para ubicarse en el 3.7 %, evidenciando contagio hacia otros rubros.
En el plano macroeconómico, la tasa de desempleo se posicionó en 4.7 % al cierre del trimestre concluido en agosto, mientras que el Producto Interno Bruto avanzó un moderado 0.1 % mensual tras crecer 0.4 % en junio y julio. Ante el anuncio, el ministro de Economía, John Healey, reconoció que las hostilidades con Irán están «repercutiendo directamente en los bolsillos de las familias y las empresas británicas».














