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Un ataque masivo con drones ucranianos, catalogado como el segundo mayor de toda la contienda, impactó este jueves la refinería Slavneft-YANOS en la ciudad rusa de Yaroslavl, ubicada a unos 250 kilómetros al norte de Moscú. Los fragmentos de los aparatos derribados alcanzaron los depósitos de carburante de la planta, provocando un fuerte incendio que requirió la intervención inmediata de los servicios de emergencia en la zona industrial.

El gobernador regional, Mijaíl Yevráyev, confirmó a través de su canal de Telegram que el ataque dejó un saldo de cuatro personas heridas debido a la metralla desatada por las explosiones posteriores. Entre los afectados, dos mujeres y un hombre debieron ser trasladados y hospitalizados, mientras que los equipos de rescate continuaban mitigando las llamas que generaron densas columnas de humo visibles desde varios puntos de la ciudad.

Además de los daños en la infraestructura petrolera, las ofensivas aéreas con drones alcanzaron tres viviendas particulares, destruyeron automóviles y rompieron los cristales de múltiples edificios residenciales cercanos. Canales independientes rusos y plataformas ucranianas difundieron imágenes y videos que documentan la magnitud de las detonaciones y el impacto sobre la refinería, una de las cinco más grandes de Rusia con un procesamiento anual de 15 millones de toneladas de crudo.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reivindicó la autoría de esta ofensiva contra la refinería de Yaroslavl y sumó a su declaración el ataque perpetrado contra la planta de Bashneft-Novoil en la República de Baskortostán. Según el mandatario ucraniano, estas operaciones dirigidas contra la retaguardia rusa tienen como objetivo estratégico mermar los ingresos económicos que Moscú obtiene a través de sus exportaciones de petróleo para financiar la campaña militar.