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Un nuevo bombardeo nocturno ejecutado por las fuerzas rusas contra diversas regiones de Ucrania dejó un saldo preliminar de 19 personas fallecidas y medio centenar de heridos. La ofensiva masiva empleó decenas de misiles y drones kamikaze con objetivos múltiples en Kiev, Cherníguiv, Poltava, Kirovograd, Dnipropetrovsk y Odesa.

El presidente Volodímir Zelenski denunció que el ataque castigó de manera deliberada la infraestructura energética del país y destruyó numerosos bloques residenciales. Canales de información locales confirmaron la afectación crítica de la principal central térmica que abastece a la capital y a los territorios colindantes.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó la ofensiva al asegurar que los bombardeos neutralizaron plantas industriales vinculadas a la fabricación de armamento, ensamblaje de misiles y producción de drones militares. Entre las instalaciones señaladas figuran complejos aeroespaciales en Dnipró y talleres mecánicos en Járkov y Kirovograd.

El impacto más severo se registró en la localidad de Priluki, situada en la región de Cherníguiv, donde un proyectil destruyó un edificio habitacional y provocó la muerte de trece civiles, incluidos cuatro menores de edad. Las autoridades locales y los servicios de emergencia continúan las labores de rescate entre los escombros.