Al menos 13 civiles perdieron la vida durante un ataque con drones perpetrado por el ejército de Malí cerca de la frontera con Mauritania, según denunciaron activistas locales de derechos humanos y un grupo armado separatista. El bombardeo ocurrió en la localidad de Hassi Laghdaf, donde las bombas impactaron contra tiendas de campaña mientras los pobladores dormían.
De acuerdo con Tilla Ag Zeini, secretario general de la Asociación Kal Akal, entre las víctimas mortales se encuentran mujeres y niños pertenecientes a un campamento tuareg. Asimismo, el activista afirmó que las motocicletas vinculadas al operativo pertenecían en realidad a una familia civil de esta misma comunidad, a la que describió como completamente «pacífica».
Por su parte, el ejército maliense emitió un comunicado en el que defendió la operación, asegurando que el objetivo del ataque nocturno eran presuntos terroristas que se encontraban reunidos y ocultos bajo cubierta. Según las fuerzas armadas, la posición fue confirmada y atacada con éxito tras ubicar de manera aislada las motocicletas utilizadas por los supuestos combatientes.
En respuesta a la versión oficial, Mohamed Elmaouloud Ramadane, portavoz del Frente de Liberación de Azawad —grupo separatista armado del norte de Malí—, difundió en redes sociales imágenes de los campamentos destruidos y una lista de los fallecidos. El incidente se suma a los señalamientos de Human Rights Watch, que a principios de mes advirtió sobre operaciones de contrainsurgencia abusivas por parte de las fuerzas malienses que afectan gravemente a la población civil.













