Una base aérea ecuatoriana opera de manera discreta como el centro estratégico de las operaciones antidrogas de Estados Unidos en el Pacífico, según una investigación basada en registros de vuelo, imágenes satelitales y documentos militares obtenidos por AFP. La instalación militar de Taura, oculta entre vegetación y resguardada por altos controles de seguridad a una hora de Guayaquil, presenta un inusual despliegue logístico y obras de infraestructura no anunciadas oficialmente.
Entre junio y octubre se han registrado más de 20 vuelos militares estadounidenses no informados a la opinión pública, realizados con aeronaves C-130 Hércules, C-17 Globemaster, helicópteros Black Hawk y aeronaves V-22 Osprey. El carácter secreto de estas maniobras se refleja en la construcción de hangares desmontables, el despeje de terreno y la instalación progresiva de campamentos en la única base de uso exclusivo militar del país.
El despliegue ha generado dudas sobre su legalidad al realizarse a menos de un año del referéndum donde la ciudadanía rechazó las bases extranjeras. Documentos oficiales revelan que el excomandante de la Fuerza Aérea, Mauricio Salazar, solicitó aclarar la validez constitucional de albergar tropas extranjeras sin un marco explícito, tras lo cual fue removido de su cargo por la cúpula militar.
Por su parte, el presidente Daniel Noboa justificó el uso de Taura al señalar que sus características de seguridad y su pista de más de 3 mil metros la hacen idónea para centralizar la cooperación internacional con EE. UU., Brasil y la Unión Europea, en una zona estratégica afectada por altos índices de criminalidad y narcotráfico.













