Un ataque aéreo registrado este sábado en la zona de Al Shariya, en el distrito de Bani Hashish, al este de la capital yemení, dejó un saldo de al menos 27 civiles muertos y 36 personas heridas, en su gran mayoría mujeres y menores de edad, según informó el gobierno de facto de los rebeldes hutíes, que atribuyó la autoría de la ofensiva a la coalición militar encabezada por Arabia Saudí.
El portavoz del Ministerio de Salud hutí, Anees al Asbahi, denunció que las incursiones aéreas tuvieron como blanco directo zonas habitacionales e impactaron a los equipos de auxilio: «Ambulancias y cuadrillas de la defensa civil también fueron blanco de los ataques mientras realizaban labores de rescate y primeros auxilios», señaló a través de sus canales oficiales, advirtiendo que la cifra de víctimas fatales podría aumentar conforme avancen las maniobras para remover los escombros.
Entre los lesionados se confirmó la atención médica a un camarógrafo perteneciente a la cadena televisiva Al Masirah, afín a los insurgentes. Por su parte, el vocero del grupo hutí, Mohamed Abdulsalam, condenó la acción bélica y acusó a las fuerzas saudíes de mantener bombardeos sistemáticos contra mercados y asentamientos rurales. Hasta el momento, ni el gobierno de Arabia Saudí ni las autoridades yemeníes reconocidas por la comunidad internacional han emitido una postura oficial sobre el suceso.
Este hecho ocurre tras el bombardeo registrado el viernes contra un mercado en la provincia sudoccidental de Taiz, donde fallecieron 30 personas en medio de acusaciones cruzadas entre los rebeldes y la vocería militar oficialista sin verificación independiente. La escalada se inscribe en un repunte de las hostilidades que ha cobrado más de mil 700 vidas en Yemen desde agosto, según los últimos balances de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
















