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La violencia política y contra la prensa volvió a teñir de sangre el territorio peruano este fin de semana. Susy Aponte, de 44 años, quien se desempeñaba como periodista y competía por la gobernación del departamento de Áncash, fue ultimada a balazos durante un recorrido de campaña proselitista en un centro de abastos del distrito de Caraz.

El atentado, perpetrado de cara a los comicios regionales previstos para el 4 de octubre, interrumpió abruptamente las actividades proselitistas de la aspirante y dejó un saldo de cinco civiles lesionados, quienes ingresaron de emergencia al nosocomio regional.

La labor informativa de la víctima se centraba en la dirección del portal digital «China Polo Dominical», espacio desde el cual destapaba presuntas redes de corrupción y anomalías al interior de las fuerzas del orden.

Fuentes policiales confirmaron la aprehensión de un sospechoso de nacionalidad venezolana vinculado al ataque armado, mientras que las pesquisas preliminares recuerdan que la comunicadora había hecho públicas diversas intimidaciones en su contra procedentes de recintos penitenciarios.

Tras el trágico suceso, el Jurado Nacional de Elecciones emitió un comunicado para repudiar el homicidio y demandar una pronta resolución por parte de los órganos competentes. En la misma línea, el Consejo de la Prensa Peruana advirtió sobre la persistente impunidad que rodea las agresiones contra la libertad de expresión en la nación andina, recordando el trágico precedente de 2025, año en el que cuatro profesionales de la comunicación fueron asesinados.