El ministro de Defensa saudí, príncipe Khalid bin Salman, se reunió en la Casa Blanca con el vicepresidente Vance tras los ataques conjuntos con EE. UU. contra milicias proiraníes en Irak. La ofensiva respondió a más de 30 embates con drones contra infraestructura energética saudí, un traspaso de «líneas rojas» que exigía una respuesta contundente para disuadir también a los rebeldes hutíes en Yemen.
Pese a la contundencia militar, el enviado de Riad trasladó un mensaje directo del príncipe heredero Mohamed bin Salman: la acción no implica un deseo de escalada, sino una firme postura defensiva. Arabia Saudí, aliado clave de Washington con fuerte influencia sobre la política del presidente Trump hacia Teherán, recalca que su prioridad estratégica sigue siendo la desescalada regional.
Este tema es importante debido a que: el objetivo de la reunión era transmitir un mensaje del príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS) sobre la guerra con Irán y la situación en la región.
Arabia Saudí es uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, los saudíes han logrado influir en la política del presidente Trump hacia Irán en múltiples ocasiones desde que comenzó la guerra.













