Andy Burnham asumió este lunes el cargo de primer ministro del Reino Unido, con lo que marca un relevo significativo en la cúpula del Partido Laborista. El cambio oficial se produjo tras la renuncia de Keir Starmer, quien acudió al Palacio de Buckingham para presentar su dimisión formal ante el rey Carlos III, lo que da paso a la designación de Burnham como su sucesor en la jefatura del Gobierno.
La transición, que se formalizó el 20 de julio de 2026, consolida el ascenso político de Burnham, quien hasta hace poco se desempeñaba como alcalde de Gran Mánchester. Tras ser elegido líder del Partido Laborista el pasado 16 de julio con el respaldo mayoritario de los parlamentarios, Burnham recibió hoy la invitación del monarca para formar un nuevo gabinete, convirtiéndose así en el séptimo primer ministro británico en la última década.
En su primer mensaje ante el número 10 de Downing Street, el nuevo mandatario reconoció la necesidad de ofrecer mayor estabilidad al país ante los desafíos económicos vigentes. Burnham señaló que su administración buscará implementar un programa decenal enfocado en la descentralización del poder, con el objetivo de transferir mayores capacidades de decisión a las autoridades regionales y municipales fuera de Londres, una política que definió como central en su gestión.
Por su parte, Keir Starmer se despidió del cargo tras dos años de gobierno, periodo marcado por una victoria electoral histórica en 2024 que puso fin a catorce años de administración conservadora. En su discurso de despedida, Starmer expresó su apoyo a su sucesor y aseguró que entrega el país en condiciones más sólidas, tanto en seguridad como en economía, que al inicio de su mandato.















