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La decisión representa un alivio provisional para la tecnológica china, pero no la elimina de la lista estadounidense de empresas vinculadas con el Ejército ni resuelve el litigio de fondo. La clave está en el alcance limitado de la orden judicial.

Un juez federal de Estados Unidos concedió a Alibaba una protección judicial preliminar que limita la capacidad del gobierno estadounidense para restringir contratos con el Pentágono a empresas por sus vínculos comerciales con firmas que realizan labores de cabildeo en favor de la tecnológica china. La decisión representa un revés parcial para las medidas impulsadas por el Departamento de Defensa.

La resolución, emitida el lunes, no elimina a Alibaba de la lista de compañías que Washington considera vinculadas con las fuerzas armadas de China ni resuelve la demanda principal. Su alcance se limita a una vía específica con la que el gobierno buscaba extender las restricciones a otras empresas por sus relaciones comerciales con entidades que representan los intereses de Alibaba.

La empresa presentó la demanda en junio, después de que el Pentágono la incorporara a una lista ampliada a 188 entidades. Las autoridades estadounidenses sostienen que estas compañías mantienen vínculos con el aparato militar chino y que su inclusión responde a preocupaciones de seguridad nacional. La designación no equivale por sí misma a sanciones generales, pero limita el acceso a contratos de defensa y, conforme a la legislación estadounidense, amplía las restricciones a compras indirectas a través de terceros a partir de 2027.

Alibaba rechaza la clasificación. En su demanda, sostuvo que carece de fundamento factual y jurídico, y afirmó que sus servicios se concentran en comercio, logística y tecnología empresarial, no en armamento o inteligencia. Esa es la postura de la compañía, no una conclusión judicial definitiva sobre sus vínculos con el Estado chino.

Desde Pekín, el Ministerio de Comercio también condenó la inclusión de empresas chinas en la lista y acusó a Washington de ampliar el concepto de seguridad nacional para presionar a sus competidores. Esa declaración refleja la posición oficial china frente a una disputa que se inscribe en la rivalidad económica y tecnológica entre ambas potencias.

El fallo ofrece a Alibaba un alivio legal limitado, mientras continúa el litigio sobre su designación. El caso también pone a prueba hasta dónde puede extender Estados Unidos sus restricciones de defensa a las relaciones comerciales de terceros con empresas chinas.