El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció excusas públicas este domingo tras recibir una orden judicial por vulnerar el principio de laicidad del Estado durante su toma de posesión realizada hace tres semanas. La ceremonia de investidura había incluido la participación de un rabino, un cura católico y un pastor evangélico, además de cánticos, oraciones y un altar con la Virgen de Fátima.

Un juez determinó el pasado miércoles que el mandatario debía disculparse por quebrantar la neutralidad religiosa que establece la Constitución colombiana. Durante su declaración, De la Espriella señaló que si el acto generó incomodidad u ofendió a alguien, ofrecía sus excusas en su calidad de jefe de Estado, aunque defendió su derecho constitucional a profesar su fe de manera pública y privada.

El gobernante, quien durante su campaña experimentó un acercamiento a la religión tras declararse ateo en el pasado, conformó su gabinete con figuras de sectores evangélicos y contó con el respaldo de distintas iglesias. Sin embargo, su investidura religiosa motivó el recurso legal que ahora lo obliga a acatar los límites constitucionales del Estado laico.