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El Pentágono analiza de manera preliminar opciones de acción militar en Cuba, incluido un asalto aéreo de la 101.ª División Aerotransportada. Fuentes del gobierno de los Estados Unidos aclararon que las sesiones son secretas y conceptuales, mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, prioriza aún una salida diplomática.

Oficiales de alto rango del Pentágono se encuentran analizando en secreto diversas opciones para una posible acción militar en Cuba. Entre las alternativas examinadas en reuniones recientes destaca un asalto aéreo a gran escala que involucraría a miles de soldados de la 101.ª División Aerotransportada del Ejército estadounidense. Sin embargo, funcionarios del gobierno han aclarado que estas sesiones informativas son preliminares y no indican que el presidente Donald Trump o el Pentágono hayan tomado la decisión definitiva de ejecutar la operación.

Retos militares y el frente en Irán

Uno de los principales obstáculos para llevar a cabo una intervención en la isla es que gran parte de los recursos de inteligencia y capacidades ofensivas de las fuerzas armadas de EE. UU. están actualmente comprometidos en el Medio Oriente debido a la reanudación de las operaciones militares contra Irán.

Este conflicto iraní ha generado fricciones internas, ya que fuentes cercanas señalan que el mandatario estadounidense ha expresado frustración por lo prolongada y complicada que se ha vuelto la campaña desde febrero, mostrando descontento con las valoraciones de figuras como Pete Hegseth y el comandante de la Marina, Brad Cooper.

Nuevas amenazas y tácticas de intimidación

El análisis militar sobre Cuba surge en medio de nuevos desafíos de seguridad, tras reportarse que la isla adquirió drones de ataque de origen desconocido. Ante esto, durante una visita a la base de Guantánamo, Pete Hegseth advirtió a las autoridades de Cuba que sería imprudente intentar acceder a armamento capaz de alcanzar territorio estadounidense.

La presión sobre el liderazgo cubano también ha incluido tácticas directas de intimidación. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana junto al operador paramilitar involucrado en la captura de Nicolás Maduro en Venezuela en enero, presentándolo explícitamente a los funcionarios cubanos como el hombre responsable de la operación venezolana.

Poco después de esta visita, el Departamento de Justicia acusó formalmente al exlíder Raúl Castro, de 95 años, por su vinculación en el derribo de aviones estadounidenses en 1996. Esto ha desatado especulaciones de un operativo de extracción similar al de Maduro, aunque fuentes indican que el gobierno de los Estados Unidos preferiría que la familia Castro abandone la isla voluntariamente.

Regreso a la «máxima presión»

A nivel diplomático y económico, la administración Trump ha desmantelado casi en su totalidad el acercamiento iniciado por Obama y Biden, reemplazándolo por una asfixia financiera. Las acciones recientes incluyen:

  • Restitución de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
  • Nuevas restricciones a las transacciones con el conglomerado militar estatal GAESA.
  • Sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y otras figuras clave, sumadas a restricciones sobre visas para misiones médicas.

Pese al endurecimiento de estas posturas y al análisis de operativos armados, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha enfatizado que la Casa Blanca todavía prefiere una salida diplomática para lograr una transición hacia un nuevo gobierno en la isla que esté dispuesto a realizar reformas económicas.