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El gobierno de Irán informó este miércoles que al menos 30 civiles han perdido la vida en el sur del país debido a la reciente ofensiva militar lanzada por Estados Unidos. La portavoz del Ejecutivo iraní, Fatemeh Mohajerani, confirmó el saldo de víctimas mortales y expresó sus condolencias a las familias afectadas por los bombardeos ocurridos durante los últimos días.

La escalada militar se intensificó esta madrugada con una nueva serie de ataques estadounidenses contra múltiples objetivos estratégicos. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la ofensiva impactó en instalaciones de misiles, drones, capacidades navales y sistemas de defensa costera ubicados cerca del estratégico estrecho de Ormuz, con el objetivo de debilitar la capacidad de Irán para interferir en el tráfico marítimo comercial.

Además de las víctimas civiles, el Ejército iraní reportó la muerte de siete de sus militares tras un ataque perpetrado contra una base en la provincia de Sistán y Baluchistán. Las autoridades locales han calificado las acciones de Washington como un «crimen» y han advertido que la respuesta y «venganza» por estos hechos será «segura e inminente».

La tensión en la región ha escalado drásticamente desde que comenzaron los enfrentamientos el pasado 7 de julio. Como represalia, la República Islámica ha lanzado sus propios ataques mediante el uso de misiles y drones contra bases e instalaciones estadounidenses situadas en países aliados, como Baréin, Kuwait y Jordania.

La comunidad internacional observa con preocupación este nuevo capítulo de violencia, el cual amenaza con desestabilizar una de las rutas energéticas y comerciales más importantes del mundo. Mientras Estados Unidos mantiene su postura de asegurar la navegación en el Golfo, Irán insiste en que los ataques han afectado la infraestructura civil, endureciendo su retórica ante el conflicto.