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En un momento marcado por la incertidumbre en Medio Oriente, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a colocar la diplomacia como eje de la estrategia de Washington. Este martes recibió en el Departamento de Estado al viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, en una reunión enfocada en la seguridad regional, la guerra en Gaza y la coordinación entre ambos países frente a los desafíos que enfrenta la región.

Más allá del encuentro protocolario, la reunión confirma el papel que Rubio ha asumido como principal interlocutor de la administración estadounidense con los aliados árabes. En las últimas semanas, el jefe de la diplomacia estadounidense ha sostenido conversaciones con ministros de Exteriores de Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros países del Golfo para fortalecer un frente común en favor de la estabilidad regional, la libertad de navegación y la contención de nuevas escaladas militares.

Durante el diálogo con Safadi, ambos funcionarios abordaron la situación humanitaria en Gaza, la necesidad de ampliar el acceso de ayuda para la población civil y los esfuerzos para alcanzar un cese sostenible de las hostilidades. También analizaron la evolución del conflicto en Siria y la cooperación bilateral para enfrentar amenazas transfronterizas, incluido el combate al terrorismo y al tráfico ilícito.

La interlocución con Jordania tiene un peso estratégico para Washington. El reino hachemita se ha consolidado durante décadas como uno de los principales aliados estadounidenses en Medio Oriente y desempeña un papel clave como mediador regional, además de compartir fronteras con Israel, Siria, Irak y Arabia Saudita, lo que lo convierte en un actor indispensable para cualquier iniciativa orientada a contener la inestabilidad.

El encuentro también ocurre mientras la región enfrenta un escenario de elevada tensión derivado de las fricciones con Irán y de los riesgos para la seguridad marítima en el Golfo, factores que han llevado a Washington a intensificar las consultas diplomáticas con sus socios árabes para evitar una mayor escalada y preservar la estabilidad económica y energética internacional.

Con esta reunión, Rubio continúa una agenda diplomática que busca combinar la cooperación en materia de seguridad con la construcción de consensos políticos entre los aliados de Estados Unidos, en un momento en que el equilibrio de Medio Oriente depende tanto de la capacidad militar como del diálogo permanente entre los principales actores de la región.