La fuga masiva de 900 serpientes venenosas en el sur de China y la evacuación de 1.71 millones de personas en la provincia de Zhejiang marcaron este sábado la emergencia meteorológica en Asia ante el inminente impacto del tifón Bavi, bajo la supervisión de la Organización Meteorológica Mundial.
El este de Asia enfrenta una situación crítica por el impacto sucesivo de fenómenos meteorológicos. En la ciudad china de Hengzhou, las inundaciones previas causadas por el tifón Maysak provocaron la fuga de cerca de 900 serpientes venenosas —incluyendo cobras, krait y víboras de foseta— desde granjas de cría comerciales. Los reptiles invadieron zonas residenciales y buscaron refugio dentro de viviendas y edificios, lo que ya generó múltiples hospitalizaciones por mordeduras, la muerte de una víctima y el despliegue urgente de antídotos por parte del gobierno.
A esta crisis biológica se suma la amenaza directa del tifón Bavi. Ante su inminente llegada a la costa central y meridional, las autoridades de la provincia de Zhejiang elevaron la emergencia al nivel máximo y coordinaron la evacuación masiva de 1.71 millones de personas. Como medida de protección, también se decretó el cierre de más de 12,000 escuelas y cientos de sitios turísticos.
El Centro Meteorológico Nacional de China emitió la primera alerta roja del año por lluvias torrenciales, anticipando inundaciones severas. Por su parte, los efectos de Bavi se sintieron previamente en Taiwán, donde dejó al menos 87 heridos y 14,000 evacuados preventivos, mientras que en la prefectura japonesa de Okinawa se reportaron cinco lesionados leves y vientos de hasta 140 kilómetros por hora.
















