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El enfrentamiento de octavos de final entre las selecciones de México e Inglaterra en el Torneo 2026 marcó un éxito sin precedentes al convertirse en el evento deportivo más visto del siglo XXI en la televisión mexicana. Según informó Gabriela Cuevas, representante del gobierno federal para la Copa del Mundo, el partido disputado en el Estadio Azteca alcanzó una cifra récord de casi 60 millones de espectadores a nivel nacional. Este masivo interés consolidó al torneo como un fenómeno mediático único en la historia del país.

En el ámbito deportivo, a pesar del intenso apoyo de la afición, la escuadra dirigida por Javier Aguirre quedó eliminada tras caer con un marcador de 2-3 frente al conjunto británico. No obstante, la transmisión del encuentro fue un éxito rotundo para la alianza entre Televisoras, que logró concentrar a 35.8 millones de personas en su señal.

Más allá del resultado en la cancha, el paso del certamen por las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey dejó un balance financiero muy positivo, con una derrama económica de entre 50 mil y 55 mil millones de pesos. Un aspecto fundamental de esta gestión fue el modelo de optimización de recursos, el cual permitió que el evento se realizara con inversión pública cero y sin generar deudas para el presupuesto federal. El alto consumo local y la ocupación hotelera fueron los principales motores de este beneficio económico.

Finalmente, la organización del evento requirió un despliegue logístico de gran escala para garantizar la seguridad, contando con 99 mil elementos resguardando estadios y festivales. Asimismo, se mantuvo una red de 583 hospitales listos para atender cualquier emergencia durante la justa mundialista. El impacto turístico también se reflejó en la recaudación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que registró ingresos por 6 mil 500 millones de pesos, cerrando así un evento de impacto histórico para la nación.