El corresponsal de la Casa Blanca confirmó que la administración federal impuso un carácter «extraoficial» a la inspección; la aeronave Boeing, valuada en 400 millones de dólares y donada por Catar, cubrió su primera bitácora de vuelo hacia Dakota del Norte.
Washington. El grupo de corresponsales acreditados ante la Casa Blanca denunció que la oficina de prensa presidencial impuso una prohibición irrestricta para realizar cualquier tipo de grabación de audio o video durante el recorrido inaugural de la nueva aeronave insignia del mandatario Donald Trump.
Filtros de opacidad en el recorrido técnico: Las fricciones sobre el asfalto informativo ocurrieron inmediatamente después de que el jefe de Estado abordara la plataforma de transporte. La comitiva de reporteros fue conducida a las cabinas internas de la aeronave bajo la condición unificada de mantener la visita con carácter de completamente «extraoficial» (off-the-record), cerrando la aduana a los dispositivos de registro periodístico.
«Justo después de que el presidente [Donald Trump] abordara, el grupo recibió un recorrido completamente extraoficial por el avión. No se permitió ninguna cámara ni grabación de audio», notificó el reporte técnico del bloque de prensa.
- El Origen y Valor del Activo: Trump desahogó de forma oficial su primer viaje a bordo de las remodeladas bitácoras del Air Force One. Se trata de un modelo Boeing 747-800 reacondicionado con tecnología de blindaje militar, cuyo valor en el mercado financiero está tasado en 400 millones de dólares. El inventario de la Casa Blanca registra que la plataforma fue donada por el gobierno de Catar.
- La Bitácora de Vuelo: La aduana de navegación del superavión despegó para trasladar al mandatario republicano hacia el estado de Dakota del Norte. El objetivo del viaje oficial fue el desahogo de los protocolos para la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt.
Fricciones por las bitácoras de transparencia: La restricción a las lentes y micrófonos del cuerpo de prensa de la Casa Blanca encendió los debates en los foros de libertad de expresión estadounidenses, donde organizaciones civiles fustigaron los filtros de control aplicados a un bien público de uso oficial, aun cuando este provenga de una donación transnacional.















