El mandatario estadounidense denunció una ranura de 300 pies en la estructura, contaminación del agua y la destrucción del césped con leyendas cifradas; sentenció que aplicará con todo el rigor la ley federal contra los responsables.
Washington, EE. UU. A través de una actualización oficial emitida este lunes 22 de junio de 2026, el presidente Donald Trump detalló la magnitud de los daños materiales y ecológicos registrados en el emblemático Estanque de Reflejo (Reflecting Pool), ubicado en el National Mall de Washington D.C. El Ejecutivo federal calificó el acto como una afrenta directa y advirtió que los responsables enfrentarán castigos inflexibles bajo el fuero federal.
Ranuras, contaminación química y consignas en el césped: De acuerdo con el reporte oficial del mandatario, de la gran cantidad de monumentos, estatuas y fuentes que su administración ha reconstruido, renovado y limpiado recientemente, el Reflecting Pool fue el único objetivo que resultó vandalizado. Los peritajes preliminares en el asfalto y los cuadrantes del complejo revelaron un nivel de premeditación y daño estructural severo.
Los destrozos específicos enumerados por la Casa Blanca se desglosaron bajo las siguientes variables de ley:
- Daño estructural: El estanque histórico sufrió una ranura longitudinal (gash) de 300 pies de largo.
- Afectación hídrica: Sustancias químicas no autorizadas fueron vertidas de manera ilegal directamente en los flujos del agua.
- Destrucción de áreas verdes: El nuevo campo de césped fue destruido mediante el uso de químicos para grabar de forma gigante los números «86 47».
- Señalamiento político: El presidente Trump sugirió de manera mediática que dicha agresión grabada fue «probablemente inspirada» por el exdirector del FBI, James Comey.
Advertencia de 10 años de cárcel obligatoria: Ante la gravedad de las afectaciones al inmobiliario nacional, la presidencia de los Estados Unidos reiteró que las labores de restauración ya se están ejecutando con la máxima celeridad posible. No obstante, el foco principal de la administración federal transitó hacia el control punitivo y la disuasión delictiva.
Trump recordó de forma aduanal a la ciudadanía y a los grupos civiles que el marco jurídico de los Estados Unidos contempla una pena mandatoria de 10 años de prisión por la destrucción, o incluso el simple intento de destrucción, de monumentos nacionales. El mandatario concluyó su enérgico comunicado advirtiendo que dicha legislación «será aplicada en su totalidad» y sin concesiones de ley para los implicados, cerrando el balance de seguridad interior.







