Durante un debate en el Consejo de Seguridad presidido por Colombia, la directora de ONU Mujeres denunció que la exclusión de las mujeres en las mesas de negociación debilita la durabilidad de la paz y el control del autoritarismo.

El retroceso global en las garantías fundamentales y los derechos de las mujeres constituye un indicador directo y una «alerta temprana del estallido de conflictos armados y el avance del autoritarismo» a nivel internacional. Así lo advirtió de manera tajante la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Sami Bahous, durante su comparecencia de primera milla ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York.

La presidencia de Colombia y el debate de seguridad: La sesión especial del máximo órgano de decisiones de las Naciones Unidas se desahogó bajo la rúbrica de debate sobre «Mujeres, Paz y Seguridad», impulsado en el marco de la presidencia rotativa que el Gobierno de Colombia ostenta a lo largo de este mes de junio. Los trabajos diplomáticos y las mesas de deliberación de ley fueron dirigidos y moderados de forma directa por la canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy.

Durante su intervención, Bahous argumentó que la equidad de género funciona como un blindaje estructural para las sociedades contemporáneas:

Zonas de crisis y exclusión en las mesas de paz. La titular de ONU Mujeres enumeró un catálogo aduanal de las regiones del planeta que experimentan las crisis humanitarias y de seguridad más agudas de la actualidad, colocando bajo el reflector internacional a naciones como Sudán, Ucrania, Líbano, Palestina, la República Democrática del Congo y Afganistán.

Para ejemplificar la falta de representación institucional de primera línea, la funcionaria detalló las dinámicas que se viven en el este de Europa, precisando que en el caso de Ucrania, «solo los hombres participan en todas las rondas de conversaciones de paz». A pesar de la carencia absoluta de fondos y de no poseer votos o voz en las mesas de negociación formal, Bahous reconoció que son las organizaciones comunitarias de mujeres las que operan en los territorios para intentar contener la violencia sistémica.

Voces del activismo: El testimonio de Liberia. Como parte de las invitaciones gestionadas por la presidencia colombiana, el pleno del Consejo de Seguridad escuchó el testimonio de Leymah Gbowee, activista pacifista, feminista y referente social de Liberia. Gbowee compartió su experiencia histórica como trabajadora social en los campamentos de refugiados de Sierra Leona, donde las mujeres se organizaban diariamente para trazar planes de paz comunitarios de microescala, demostrando que «solo las mujeres eran capaces de devolver la paz a sus comunidades».

La activista liberiana aprovechó la tribuna internacional de la ONU para emitir una severa denuncia sobre las realidades de ley que imperan en los teatros de operaciones militares, donde las mujeres y las niñas continúan siendo las víctimas principales de «atrocidades generalizadas» que incluyen abusos sexuales, violaciones grupales y mutilaciones corporales. Gbowee lamentó que los foros de toma de decisiones sobre presupuestos de guerra y armisticio sigan operando como círculos cerrados que excluyen de manera sistemática la visión y las necesidades de la mitad de la población mundial.