En el marco de la justa deportiva 2026, los aficionados de Japón volvieron a demostrar su civismo tras el partido de su selección contra Países Bajos en Arlington, Texas. El encuentro, que terminó en un empate 2-2, tuvo lugar en el AT&T Stadium, hogar de los Cowboys de Dallas. Al finalizar el juego, los seguidores nipones se dedicaron a recoger los desechos de las gradas antes de retirarse del recinto.
Para llevar a cabo esta labor, los hinchas utilizaron las mismas bolsas azules que habían agitado con entusiasmo durante el partido. Estas bolsas destacaron especialmente en el minuto 88, cuando Daichi Kamada anotó el gol del empate definitivo tras un tiro de esquina de Koki Ogawa. Lo que comenzó como un elemento de apoyo para los «Samurais Azules» terminó convirtiéndose en la herramienta principal para dejar el estadio impecable.
Esta práctica no es un hecho aislado, sino una tradición que los seguidores japoneses han mantenido desde su primera participación en una Copa del Mundo en Francia 1998. Desde entonces, han repetido este gesto de respeto en cada edición del torneo, incluyendo la cita en Qatar 2022. El acto de recoger la basura y barrer las áreas que ocuparon se ha vuelto un sello distintivo de su cultura en los eventos deportivos internacionales.
La limpieza fue tan exhaustiva que no quedó rastro de basura en el estadio, facilitando enormemente el trabajo del personal de mantenimiento local. Los trabajadores del AT&T Stadium, quienes usualmente enfrentan una carga de trabajo mucho mayor después de los partidos, fueron testigos de cómo las gradas quedaron vacías de desperdicios. Con este gesto, la afición japonesa reafirmó sus valores de orden y responsabilidad ante el público estadounidense y el mundo.







