La camiseta de la Selección Mexicana de Fútbol ha hecho historia al convertirse oficialmente en el jersey más vendido a nivel mundial. El uniforme del combinado azteca ha logrado superar en cifras de comercialización a potencias de gran tradición futbolística y comercial como Alemania y España. Este logro posiciona al mercado mexicano y a su afición como uno de los motores económicos más importantes para la firma deportiva alemana.
El rotundo éxito comercial se sostiene principalmente gracias a dos mercados clave que se dividen la demanda de manera equitativa. De acuerdo con los reportes financieros de la marca deportiva alemana, el 50% de las camisetas se adquiere directamente dentro de territorio mexicano. El otro 50% se vende en los Estados Unidos, impulsado por el mercado de nostalgia de los millones de aficionados que residen en el país vecino y buscan mantener el vínculo con sus raíces.
Una de las grandes claves detrás de este fenómeno es la estrategia de producción local bajo el sello «Hecho en México». A diferencia de la mayoría de los uniformes globales de la marca que se confeccionan en Asia, La marca deportiva alemana produce las versiones de aficionado directamente en plantas mexicanas. Esto optimiza los tiempos de distribución y genera un fuerte sentido de orgullo entre los consumidores locales al saber que su prenda fue manufacturada en su propio país.
Finalmente, la diversificación del catálogo ha permitido multiplicar los ingresos de manera exponencial a través de distintas opciones y precios. Los aficionados pueden elegir entre la versión de juego de alta tecnología, la versión manga larga o la réplica comercial, cuyos precios varían entre los $1,646 y los $3,199 pesos. Además, el lanzamiento de diseños innovadores inspirados en las raíces culturales del país ha motivado a los seguidores a comprar más de un modelo por temporada.







