El Comando Central norteamericano desplegó cazas y buques de la Armada, la Fuerza Aérea y los Marines para neutralizar las capacidades de vigilancia persas; Donald Trump reveló que generales de Teherán le llamaron para suplicar el fin de los ataques.
Washington, Estados Unidos. Las fuerzas armadas del Comando Central de los Estados Unidos ejecutaron este miércoles 10 de junio de 2026 una masiva oleada de bombardeos coordinados con municiones de precisión contra los emplazamientos de defensa aérea, los sistemas de comunicación y las redes de vigilancia militar en todo el territorio de Irán. La incursión a gran escala fue ordenada de forma directa por el presidente de la unión americana, Donald Trump, bajo el argumento de neutralizar las capacidades de monitoreo electrónico que ponían en riesgo inminente a las flotas comerciales internacionales y a los destacamentos apostados en el Golfo Pérsico, en una acción unilateral que el Pentágono desligó de cualquier participación de las fuerzas aliadas de Israel.
El despliegue trilateral del Pentágono en territorio iraní De acuerdo con los comunicados oficiales emitidos desde la sede del Comando Central (Centcom) en Tampa, Florida, la ofensiva aérea representó uno de los golpes tecnológicos más severos de la campaña en curso. El mando castrense norteamericano justificó las detonaciones bajo la doctrina de «defensa propia» frente a las agresiones continuadas de las milicias islámicas, empleando un arsenal conjunto que incluyó aeronaves del Cuerpo de Marines, de la Fuerza Aérea y embarcaciones misileras de la Armada.
Las brigadas operativas del Pentágono concentraron el lanzamiento de proyectiles inteligentes sobre tres componentes estructurales del sistema defensivo iraní:
- Capacidades de Vigilancia: Destrucción de estaciones de monitoreo y radares de alerta temprana encargados de rastrear buques y aeronaves occidentales.
- Sistemas de Comunicación: Inhabilitación de los centros de transmisión y antenas de enlace utilizadas por el Estado Mayor para coordinar los batallones de misiles.
- Sedes de Defensa Aérea: Pulverización de baterías de misiles antiaéreos apostadas en las regiones costeras para desgastar la capacidad de respuesta del espacio aéreo persa.
Las llamadas de Teherán a Donald Trump y el deslinde con Israel El mandatario estadounidense, Donald Trump, ofreció una entrevista exclusiva a la cadena Fox News pocas horas después de consolidarse las misiones de bombardeo, revelando pormenores políticos del conflicto. El líder republicano argumentó de forma frontal que la ofensiva aérea se aceleró debido a que, a su criterio, las autoridades iraníes «se habían tardado demasiado» en firmar los acuerdos de paz definitivos y el tratado de desarme nuclear que se cabildea mediante intermediarios extranjeros.
Trump desveló un inédito canal de comunicación telefónica en pleno desarrollo de los incendios e impactos en el sur de la península:
“Durante la ejecución de los ataques me comuniqué de manera directa con altos mandos y generales militares de Irán (…) Ellos me llamaron y me pidieron explícitamente que abortara los bombardeos adicionales”.
De igual forma, el Ejecutivo federal hizo especial énfasis en precisar a los mercados internacionales que las operaciones militares de este miércoles fueron diseñadas y ejecutadas con total autonomía por las fuerzas estadounidenses, aclarando que no existió ningún tipo de coordinación táctica ni logística con el gobierno de Israel, a diferencia de los despliegues de combate registrados en los meses de febrero y abril.
Disputa por el control del estrecho de Ormuz A pesar de la contundencia de las detonaciones reportadas por la inteligencia de satélites en Washington, los mandos del Centcom optaron por reservar el balance oficial relacionado con posibles bajas de combatientes persas o el inventario detallado de los daños materiales resentidos en las bases bombardeadas, asegurando únicamente que sus destacamentos se mantienen en un estatus «vigilante, letal y listo».
Por su parte, el gobierno de Teherán reaccionó a las incursiones norteamericanas decretando una nueva orden de inhabilitación y clausura total sobre el estrecho de Ormuz para estrangular la salida de los buques tanque. No obstante, los portavoces del Pentágono desmintieron de forma tajante el éxito del bloqueo iraní, ratificando ante las comisiones de energía globales que el corredor marítimo se mantiene seguro y con tránsito fluido de hidrocarburos bajo la custodia de los destructores estadounidenses.







