La Guardia Revolucionaria bombardeó complejos aéreos en Kuwait y Baréin, dañando sistemas de radares de la Quinta Flota; el Comando Central estadounidense calificó de falsos los reportes que aseguraban el impacto contra uno de sus buques de guerra.

La Guardia Revolucionaria de Irán ejecutó este miércoles 10 de junio de 2026 una contraofensiva militar masiva con drones y misiles balísticos contra bases estratégicas de los Estados Unidos en Baréin y Kuwait, logrando impactar los sistemas de radar de la Quinta Flota, en respuesta a una oleada previa de bombardeos ordenados por el presidente Donald Trump contra territorio persa. El ataque sumió a la región de Oriente Medio en su mayor pico de tensión bélica del año, lo que obligó al Comando Central estadounidense (Centcom) a emitir alertas de combate y desmentir de forma categórica las versiones de las agencias de noticias de Teherán que aseguraban el hundimiento de un buque de guerra en el estrecho de Ormuz.

El bombardeo a las bases Ali Salem, Ahmad al-Jaber y Sheikh Issa De acuerdo con los despachos de la agencia internacional de noticias EFE y los partes de guerra publicados por la agencia de noticias iraní Fars, las fuerzas del régimen persa organizaron su ofensiva aérea en dos oleadas consecutivas de proyectiles de alta precisión. Las alarmas de los sistemas de defensa aérea se activaron en los países aliados del Golfo, reportándose el impacto directo de artefactos sobre 18 objetivos militares integrados.

Los informes de la inteligencia islámica desglosaron los polígonos atacados bajo las siguientes especificaciones:

  • Fuerza Aérea en Kuwait: Incursiones de misiles contra las bases aéreas de Ali Salem y Ahmad al-Jaber, destruyendo hangares de reabastecimiento logístico.
  • Fuerza Aérea en Baréin: Bombardeos contra el complejo militar Sheikh Issa, utilizado de forma permanente por los destacamentos de aviación norteamericanos.

Inhabilitación de radares Patriot y la respuesta del Centcom El mando militar de Teherán detalló que el componente más crítico del contragolpe se ejecutó mediante un enjambre de drones militares de ala fija dirigidos hacia las posiciones de la Quinta Flota de los Estados Unidos, corporación naval estacionada en las aguas de Baréin. Las transmisiones recogidas por la agencia Fars precisaron que las municiones autónomas lograron impactar y destruir las antenas de comunicaciones y las instalaciones de radar pertenecientes al avanzado sistema de misiles de defensa Patriot, inhabilitando temporalmente los escudos electrónicos de la flota.

Por su parte, el Comando Central de los Estados Unidos, con sede en Florida, reaccionó de inmediato a través de sus canales de verificación digital en la red social X para frenar la propaganda del gobierno persa. El Centcom emitió un comunicado de prensa directo bajo la etiqueta de alerta técnica.

La orden de Donald Trump y el uso de la fuerza de defensa propia La violenta escalada en la península se desató horas antes, cuando el Ejército estadounidense lanzó bombardeos pesados adicionales de «defensa propia» a las 5:15 p.m. tiempo del Este (21:15 GMT) contra «múltiples objetivos» en el sur de Irán, bajo la instrucción expresa del comandante en jefe de la unión americana, el presidente Donald Trump. Las corporaciones locales de Mehr y Fars informaron que el ataque estadounidense obligó a activar las baterías antiaéreas en la capital, Teherán, registrándose fuertes explosiones e incendios en las ciudades costeras de Sirik y en la estratégica isla de Qeshm.

Las autoridades de la Casa Blanca argumentaron que estas agresiones aéreas constituyen una respuesta necesaria e inapelable a las hostilidades injustificadas de Irán, particularmente tras el derribo de un helicóptero militar estadounidense ocurrido el pasado martes. A pesar de que las comisiones del servicio exterior de ambos países se encuentran debatiendo los términos de un acuerdo de paz definitivo a través de la mediación diplomática de naciones como Pakistán, las declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmaron que el Pentágono mantendrá activos los planes de bombardeo masivo si Teherán insiste en bloquear el estrecho de Ormuz o rechaza las cláusulas del tratado de desarme nuclear.