Este miércoles, Israel y el Líbano alcanzaron un acuerdo de cese al fuego con el objetivo de frenar los ataques de Hezbolá y proceder con la evacuación de todos sus operativos del sector del sur del río Litani. La medida fue oficializada a través de un comunicado emitido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El pacto establece que ambas naciones acelerarán la creación de zonas piloto donde las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control exclusivo del territorio, excluyendo de forma definitiva a cualquier actor no estatal. Según el documento, estas disposiciones buscan cimentar el camino hacia un acuerdo integral de paz y seguridad duraderas mediante negociaciones directas.
Posturas oficiales y soberanía estatal
La resolución de este conflicto involucra compromisos específicos respaldados por la mediación estadounidense:
- Apoyo de EE. UU.: Washington reafirmó que cualquier salida al conflicto debe pactarse directamente entre ambos gobiernos. Además, se comprometió a fortalecer la capacidad de las fuerzas libanesas y recordó la postura del secretario Marco Rubio, quien calificó a Hezbolá como un enemigo común para Israel, EE. UU. y el propio Líbano.
- Exigencia de Israel: El gobierno israelí enfatizó que su seguridad nacional y la integridad de sus fronteras dependen exclusivamente del desarme definitivo de Hezbolá y del desmantelamiento de toda su infraestructura.
- Defensa del Líbano: El Estado libanés subrayó la urgencia de aplicar el cese de hostilidades respetando las fronteras internacionales. Asimismo, se comprometió a retomar el control territorial con apoyo norteamericano.
Finalmente, las dos partes acordaron reanudar de manera formal las mesas de negociación políticas y de seguridad durante la semana del 22 de junio, manteniendo a Estados Unidos como el principal facilitador de la comunicación bilateral.






