Londres.- El asesinato del joven británico-polaco Henry Nowak, ocurrido en diciembre en Southampton, ha desatado una fuerte controversia política y social en el Reino Unido, tras la difusión de nuevas imágenes policiales y la condena del responsable del crimen.

Vickrum Digwa fue sentenciado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años de prisión por el homicidio de Nowak, a quien apuñaló con un arma utilizada en ritos sijs. El ataque ocurrió en el sur del país y derivó en la muerte del joven de 18 años.

Imágenes policiales generan polémica

Grabaciones de cámaras corporales difundidas recientemente muestran a Nowak gravemente herido en el suelo, mientras repetía que no podía respirar y que había sido apuñalado.

En contraste, los agentes conversan con Digwa, quien acusa a Nowak de haber proferido insultos racistas contra él. Posteriormente la policía esposó al joven herido, lo que ha provocado críticas sobre la actuación policial.

De acuerdo con los registros, Nowak pidió ayuda al menos nueve veces antes de morir en el lugar.

Debate político y acusaciones cruzadas

El caso llegó al Parlamento británico, donde la ministra del Interior, Shabana Mahmood, informó que un agente de policía recibio amenazas de muerte tras ser identificado erróneamente en redes sociales.

El hecho también ha sido utilizado en el debate político por sectores de derecha, incluido Nigel Farage, líder del partido de derecha populista Reform UK, quien denunció un supuesto “prejuicio antiblanco” en las instituciones. En contraste, el primer ministro Keir Starmer defendió la imparcialidad del sistema policial y judicial, afirmando que la ley se aplica sin distinción de etnia.

La polémica ocurre en medio de un clima de creciente debate en el Reino Unido sobre inmigración, a la tolerancia interreligiosa y supuestos sesgos institucionales, un escenario que ha intensificado la polarización política en el país.