Un vuelo de United Airlines con destino a Palma de Mallorca, España, tuvo que abortar su ruta sobre el océano Atlántico y regresar de emergencia al aeropuerto de Newark, Nueva Jersey, luego de que se detectara una señal Bluetooth activa bautizada con la palabra «BOMB» (bomba, en inglés).
Ante la alerta de seguridad, la tripulación ordenó de inmediato a los pasajeros apagar todas sus conexiones inalámbricas, bajo la advertencia de que la aeronave regresaría si no acataban la instrucción enviada desde las oficinas centrales en Chicago. Debido a que al menos dos dispositivos se mantuvieron encendidos tras un último aviso de un minuto, los pilotos declararon la emergencia y decidieron retornar al punto de partida.
Al aterrizar en Newark, los pasajeros fueron evacuados únicamente con sus pasaportes y teléfonos celulares para permitir que el personal de seguridad inspeccionara la cabina. Las autoridades corroboraron que se trataba de una falsa alarma y detuvieron al responsable, un adolescente de 16 años que había renombrado su dispositivo electrónico como una broma, quien ahora podría enfrentar graves cargos legales.









