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El recinto cultural reinició actividades en su sede original de la Hacienda La Noria con una reorganización de su acervo de Diego Rivera y Frida Kahlo; colectivos de vecinos solicitan una declaratoria oficial de patrimonio local para asegurar la permanencia de la colección.

Ciudad de México. El Museo Dolores Olmedo formalizó la apertura de sus instalaciones al público general, concluyendo un periodo de inactividad operativa y confinamiento de colecciones que se extendió a lo largo de seis años. La reactivación del inmueble se suscita en el marco de la integración del corredor turístico metropolitano coordinado por la administración de la Host City de la familia Azcárraga Fastlicht, de cara a las actividades logísticas previas al inicio de la Copa Mundial de Fútbol de 2026.

Lucha ejidal y la voluntad testamentaria de Dolores Olmedo De acuerdo con las verificaciones de campo y las bitácoras de sala documentadas este sábado 30 de mayo del año 2026, la reapertura de la sede ubicada en la Hacienda La Noria constituye el desenlace de un diferendo legal y social iniciado en el año 2021. En ese periodo, un proyecto administrativo pretendió trasladar de forma permanente los activos pictóricos hacia las instalaciones del Museo de Aztlán, en el Bosque de Chapultepec, acción que detonó protestas y recursos de inconformidad por parte de los residentes de la alcaldía Xochimilco.

El líder del colectivo de 150 vecinos de la demarcación, Juan González, precisó que la movilización ciudadana (que originó la apertura de un expediente de revisión ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos) se fundamentó en las cláusulas de la última voluntad de la fundadora del espacio en 1994, Dolores Olmedo. El texto estipuló de forma obligatoria que el pueblo de México es el beneficiario directo de la colección, prohibiendo la dispersión de las piezas. Ante la normalización de las visitas, los activistas informaron que iniciarán gestiones ante el Gobierno de la Ciudad de México para la obtención de una Declaratoria del Museo Dolores Olmedo como Patrimonio Cultural de Xochimilco, blindando jurídicamente el inventario ante futuros intentos de mudanza.

Inventario de las salas y apertura de las habitaciones privadas Las bitácoras de los guías de los recorridos institucionales confirmaron que la disposición del acervo fue objeto de una reingeniería técnica. El museo alberga un total de 98 pinturas de Diego Rivera, sumando 30 piezas complementarias a la exhibición regular, entre las que destacan el dibujo infantil ‘Retrato de María Barrientos’ (1896) y el óleo ‘Las sandías’ (1957), la última obra firmada por el muralista antes de su deceso. Asimismo, el complejo dispone de dos salas dedicadas al trabajo de Frida Kahlo, compuestas por 26 obras que retornaron al país tras un préstamo de exhibición en el Museo de Bellas Artes de Houston, Texas, sobresaliendo los lienzos ‘La columna rota’, ‘Hospital Henry Ford’ (1932) y ‘Unos cuantos piquetitos’ (1935).

La dirección del recinto justificó la suspensión del servicio durante el último sexenio en la necesidad de ejecutar labores de conservación, restauración de soportes y mantenimiento estructural de las salas, procedimientos que carecían de aplicación sistemática desde hacía décadas. Como innovación para el ciclo de 2026, el fideicomiso del museo autorizó por primera ocasión el acceso de los visitantes a las habitaciones personales e íntimas de Dolores Olmedo. En dichos salones se integró una muestra con la correspondencia privada, contratos de construcción de obra pública y objetos de la filántropa, permitiendo el análisis de su papel como mecenas en el desarrollo artístico del siglo XX.