La Paz.- Bolivia inició este lunes su cuarta semana de protestas encabezadas por organizaciones campesinas, sindicatos y seguidores del ex presidente Evo Morales (2006-2019), quienes exigen la renuncia del mandatario Rodrigo Paz en medio de una creciente crisis política y social.
Miles de manifestantes provenientes de la ciudad El Alto marcharon hacia el centro de La Paz, donde intentaron ingresar a la plaza Murillo, sede del poder político boliviano.
La Policía respondió con gases lacrimógenos para dispersar a los grupos que buscaron romper el cerco de seguridad instalado desde la semana pasada alrededor de edificios gubernamentales.
Temor por un posible estado de excepción
El dirigente minero Nelson Álvarez criticó el análisis en el Parlamento de una iniciativa que permitiría flexibilizar restricciones legales vigentes desde 2020 para facilitar la declaración de un estado de excepción y ampliar el despliegue de fuerzas de seguridad.
En paralelo, el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, denunció un supuesto “golpe de Estado” y pidió a la población abastecerse de alimentos y defender el libre tránsito en Santa Cruz.

Las protestas mantienen aislado al departamento de La Paz desde hace 20 días y los bloqueos carreteros ya se extendieron a regiones como Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz.
Además del cierre de carreteras, sindicatos de transportistas bloquearon calles por la escasez de combustibles, mientras manifestantes mantienen protestas en el Aeropuerto Internacional de El Alto, afectando el ingreso y salida de pasajeros y mercancías.
Gobierno busca contener la crisis
Ante el desabasto en La Paz y El Alto, el Gobierno implementó “puentes aéreos” para trasladar alimentos, con apoyo logístico y donaciones de Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú.
Desde Sucre, el presidente Rodrigo Paz anunció la reducción de su salario y el de sus ministros a la mitad, además de advertir que hará cumplir la Constitución frente a las movilizaciones.
Pese al llamado oficial al diálogo, las negociaciones con organizaciones campesinas volvieron a fracasar tras nuevos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes durante un intento de habilitar un corredor humanitario.










