A escasas semanas de que ruede el balón en la Copa del Mundo 2026, el delantero y referente de la Selección de Corea del Sur, Heung-Min Son, ha encendido la previa del esperado enfrentamiento ante la Selección Mexicana en la Fase de Grupos. El actual atacante de Los Angeles FC (LAFC) aprovechó los micrófonos de los medios internacionales para mandar un emotivo y sincero mensaje a los seguidores aztecas, reconociendo el lazo tan particular que lo une al país desde el Mundial de Rusia 2018, pero advirtiendo que la cortesía quedará de lado en la cancha.
«Amo a los aficionados y jugadores mexicanos. Obviamente, cuando juguemos, probablemente me odiarán de nuevo, pero lo entiendo perfectamente. Por eso amamos al fútbol», declaró el astro asiático en una entrevista para USA Today Sports. El capitán surcoreano dejó en claro que entiende a la perfección cómo la pasión mundialista puede transformar el cariño en una implacable rivalidad deportiva durante los 90 minutos.
Este lazo de afecto nació hace ocho años, en la justa mundialista de Rusia, cuando un gol agónico de Corea del Sur ante Alemania selló indirectamente la clasificación del Tricolor a los Octavos de Final, ganándose el mote popular de «hermano, ya eres mexicano». Sin embargo, el escenario para este 2026 será drásticamente hostil para Son y sus compatriotas. El duelo, programado para disputarse en el Estadio Guadalajara (Estadio Akron), obligará a la escuadra asiática a lidiar con el peso de la afición local y las condiciones geográficas del país.
Además de la presión de las tribunas, el propio futbolista admitió que el verdadero reto logístico para su selección será el factor de la altitud en territorio mexicano, una condición que ya padeció recientemente con su club en la Copa de Campeones de la Concacaf frente a escuadras como el Toluca y el Cruz Azul. Como parte de su estrategia para contrarrestar esta desventaja, Corea del Sur tiene planeado realizar un campamento de preparación previo en Salt Lake City, Utah, buscando llegar en óptimas condiciones para intentar silenciar a la marea verde en tierras tapatías.









