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El embajador Fu Cong advirtió sobre el riesgo de una catástrofe nuclear en los Emiratos Árabes Unidos; Washington acusa a Teherán por la ofensiva con drones, mientras el presidente ruso Vladímir Putin arriba a Pekín.

El Gobierno de la República Popular China, por conducto de su representante permanente ante la Organización de las Naciones Unidas, el embajador Fu Cong, externó su profunda preocupación ante los integrantes del Consejo de Seguridad por el reciente ataque con vehículos aéreos no tripulados perpetrado en las inmediaciones de un complejo atómico en los Emiratos Árabes Unidos. El diplomático, quien ejerce durante el presente mes de mayo la presidencia rotatoria del citado órgano de seguridad global, demandó el establecimiento de un alto el fuego sostenido en la región de Irán, así como la normalización operativa del estrecho de Ormuz.

El incidente en la central de Barakah y los cruces en el Consejo de Seguridad La alerta internacional se derivó de los reportes emitidos por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, las cuales confirmaron que el pasado domingo controlaron un incendio generado por un impacto de drones fuera del perímetro de seguridad interior de la central nuclear de Barakah, precisando que las unidades de generación energética no registraron daños estructurales.

Durante el desarrollo de la sesión de este martes, el embajador de los Estados Unidos ante el organismo, Mike Waltz, atribuyó la autoría intelectual y material de la agresión directamente a las fuerzas de Irán, sosteniendo que la maniobra militar pudo haber provocado una emergencia nuclear sin precedentes históricos. La delegación diplomática de Teherán optó por no comparecer en el estrado durante el desahogo de la jornada.

El presidente del Consejo de Seguridad, Fu Cong, fijó la postura de Pekín manifestando una oposición tajante contra cualquier agresión armada dirigida a instalaciones nucleares destinadas a fines pacíficos. No obstante, el representante chino matizó las responsabilidades al señalar de forma institucional que la crisis armada vigente en el golfo Pérsico tiene su origen en la ofensiva militar ilegal desplegada por los ejércitos de Estados Unidos e Israel en contra de Irán desde el pasado 28 de febrero, una campaña que ha provocado severas pérdidas humanas y alteraciones críticas en la economía global.

El factor Ormuz y la mediación energética en Pekín El diplomático de China urgió a los gobiernos involucrados a deponer la retórica belicista y encauzar el diferendo a través de mesas de negociación política, valorando positivamente las gestiones de intermediación efectuadas por el Gobierno de Pakistán. Respecto al cierre del estrecho de Ormuz, Fu Cong calificó la parálisis de la vía marítima como un efecto expansivo del conflicto y respaldó la iniciativa de que la Organización de las Naciones Unidas constituya un grupo de trabajo especializado para coordinar su reapertura.

La relevancia de desbloquear este paso marítimo radica en el impacto directo sobre los suministros globales, puesto que por esa franja de navegación transita un aproximado del 45 % de las importaciones energéticas de la economía china. La sesión del Consejo de Seguridad coincide con el cierre de la gira de trabajo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por territorio asiático, espacio donde sostuvo reuniones con su homólogo chino, Xi Jinping, para solicitar un papel de mediación más activo frente a Teherán.

De manera paralela a este despliegue diplomático, se confirmó el arribo a Pekín del presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, quien encabeza una delegación oficial con el objetivo de suscribir nuevos convenios macroeconómicos para la exportación de petróleo crudo y gas natural hacia los mercados del sureste asiático, reconfigurando el mapa de la proveeduría de hidrocarburos ante la parálisis de los puertos de Oriente Medio.