En colaboración con la Agencia Espacial Mexicana y universidades públicas, el proyecto prevé el lanzamiento de un sensor especializado en 2027 para medir el campo magnético terrestre y su relación con la temperatura atmosférica.
Ciudad de México. — Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en coordinación con diversas instituciones científicas del país, se encuentran en la fase de desarrollo de la carga útil THERMAG-1 (Thermal Magnetic 1). Se trata de una misión aeroespacial diseñada para medir el campo magnético terrestre desde una órbita baja, cuyo lanzamiento formal está proyectado para el primer semestre del año 2027.
Objetivos científicos y desarrollo tecnológico El doctor Mario Alberto Mendoza Bárcenas, director del proyecto e investigador del Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA) del IPN, detalló que el propósito de THERMAG-1 es cuantificar variables magnéticas en tres ejes para analizar su interacción con la dinámica atmosférica y los fenómenos climáticos globales.
Las especificaciones técnicas y los alcances del proyecto contemplan:
- Instrumentación: Uso de un magnetómetro triaxial especializado que operará a una altitud aproximada de 800 kilómetros.
- Áreas de estudio: Análisis de la relación entre el núcleo terrestre y la atmósfera, evaluando además la influencia de variables como la nubosidad, el albedo de la Tierra y el comportamiento de las corrientes oceánicas.
- Infraestructura en tierra: El establecimiento de una estación terrena en territorio nacional, configurada en banda X, destinada a la recepción y descarga de los datos captados por el dispositivo satelital.
Colaboración interinstitucional La iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y se integra en la agenda federal de desarrollo tecnológico. En la fase de diseño y manufactura participan especialistas del CDA, del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) Unidad Altamira, así como de los planteles CECyT 3 y 19 del Politécnico.
Asimismo, el proyecto incorpora aportaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Marista de Mérida y la Universidad Veracruzana. Por su parte, en el desarrollo y soporte de la estación terrena colaboran la Universidad de Colima, el Tecnológico Nacional de México (TecNM) y la Unidad de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Marina (Semar), consolidando un esfuerzo de vinculación académica y gubernamental en materia espacial.









