En el marco de la reciente cumbre bilateral, el presidente de China, Xi Jinping, envió una advertencia contundente a Donald J. Trump: el manejo del tema de Taiwán definirá si la relación entre ambas potencias se mantiene estable o deriva en un conflicto «muy peligroso». Según la agencia oficial Xinhua, Xi enfatizó que la soberanía sobre la isla es el asunto más sensible de su agenda y que la búsqueda de la independencia de Taiwán es «incompatible con la paz» en la región.
Taiwán opera bajo una independencia de facto, con su propio ejército, moneda y pasaporte, además de un sistema democrático que elige a sus líderes. No obstante, Pekín reclama el territorio como propio y no descarta el uso de la fuerza para su reunificación. Actualmente, solo 12 países mantienen relaciones formales con Taipéi, aunque la mayoría de las potencias occidentales conservan lazos no oficiales y reconocen su importancia estratégica. Para el mandatario chino, cualquier apoyo a la autonomía de la isla o la venta de armas estadounidenses representa una línea roja que pone a la humanidad ante un riesgo de colisión directa entre las dos mayores economías del mundo.








