En el marco de un encuentro estratégico, el presidente de China, Xi Jinping, propuso a su homólogo estadounidense, Donald J. Trump, la creación de un modelo de relación que trascienda la rivalidad histórica. Según informó la portavoz Mao Ning, Xi subrayó que el mundo enfrenta una «encrucijada de transformaciones sin precedentes», lo que exige que ambas potencias respondan con estabilidad ante la actual turbulencia internacional.
El mandatario chino hizo un llamado directo a superar la «trampa de Tucídides» —el conflicto inevitable entre una potencia establecida y una emergente— para priorizar intereses comunes sobre las diferencias. Xi enfatizó que el éxito de una nación representa una oportunidad para la otra, instando a Trump a trabajar como socios en lugar de competidores. Con la meta de hacer de 2026 un año histórico, el líder asiático propuso marcar un nuevo rumbo para el «gigantesco barco» de las relaciones bilaterales, buscando un futuro que garantice el bienestar de ambos pueblos y la estabilidad de la humanidad.








