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El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos investiga como un presunto caso de tráfico humano la muerte de siete migrantes, cuyos cuerpos fueron hallados el pasado 10 de mayo en vagones de carga de la compañía Union Pacific.

Seis de las víctimas fueron localizadas por un empleado ferroviario dentro de un contenedor en Laredo, Texas. El séptimo cadáver fue hallado en San Antonio, a más de 250 kilómetros al norte de la frontera. El sheriff del condado de Bexar, Javier Salazar, señaló que el grupo habría abordado el tren en Del Río, Texas. Según las indagatorias, las puertas de los vagones solo abren desde el exterior; un sensor de apertura se activó tanto en Del Río como en San Antonio, sugiriendo que traficantes pudieron intervenir en ambos puntos.

Antes de morir, uno de los migrantes logró enviar un mensaje a un familiar alertando que el calor extremo les causaba graves problemas físicos. Entre los fallecidos se encuentran dos hondureños (de 24 y 14 años) y cuatro mexicanos. Hasta ahora, solo se ha identificado oficialmente a Nereo Aguilar García, de 49 años y originario de Durango, México, hallado en San Antonio.